domingo, 21 de mayo de 2017

Alas en fuga. Poemas de Julián Marchena.

Alas en fuga. Julián Marchena,
Editorial Costa Rica, 1980.
Hay un momento en la novela Murámonos Federico de don Joaquín Gutiérrez. en que Colacho, el boticario, hablando sobre la muerte, improvisa unos versos que podrían servirle como epitafio. Inmediatamente después de escucharlos, Federico exclama: "No sirven"... "le faltan sílabas".
Colacho entonces, haciéndose el ofendido, le responde: "Sos muy exigente. ¡Ni Julián Marchena que fueras!"
La salida, además de ingeniosa, fue acertada. En la poesía de Julián Marchena (1897-1985) no faltan ni sobran sílabas. La métrica es exacta y hasta la rima se apega a las normas clásicas: consonante en el soneto y asonante en el romance. Lo que hace su caso muy particular, es que para la época en que publicó su único libro, ya los poetas no solían ser tan apegados a las reglas. Aunque era un hombre muy querido y respetado, incluso por los escritores jóvenes, es posible que en sus últimos años, además de la mención incluida en Murámonos Federico, haya llegado a sus oídos la frase irónica, que lo aludía directamente, que afirmaba que Costa Rica era el único país del mundo que tenía un poeta modernista vivo.
Los historiadores de la literatura, así como todos aquellos que acostumbran etiquetar a los autores por generaciones, quizá calificarían su obra como "tardía". Son poemas típicos de la segunda mitad del siglo XIX, publicados en la primera mitad del XX.  Sin embargo, a quienes leen por placer y no por hacer análisis (que son la mayoría), esta clasificación, como cualquier otra, los tiene sin cuidado. En todas las épocas hay creadores que siguen fielmente los cánones tradicionales así como otros que, más bien, están dispuestos a romperlos. Los lectores (y muy especialmente los lectores de poesía), no suelen detenerse a considerar si los versos que logran impresionarlos y conmoverlos estuvieron a la vanguardia o a la retaguardia en el momento en que fueron publicados.
La forma en que alguien escribe, depende de sus gustos y su propio temperamento, más que de la tendencia que esté de moda a su alrededor.  "Cada poeta escribe sobre su propio mundo", me dijo una vez Popo Dada, "por lo que al publicar su libro, lo que hace es entregar a otros su mundo interno."
Julián Marchena empezó a escribir poesía desde joven. Envió sus versos a un par de concursos pero no obtuvo más que menciones honoríficas y, en 1941, cuando ya había dejado la juventud atrás, publicó su único libro Alas en fuga.  En poesía, como en muchas otras disciplinas, el criterio de los especialistas y el del público en general casi nunca coinciden. Los jurados de los premios a los que se presentó no lo galardonaron, pero su libro llegó a alcanzar gran popularidad.
Julián Marchena (1897-1985) Director de la
Biblioteca Nacional de Costa Rica de 1938 a
1967 y de 1974 a 1979. Autor de un único libro
de poesía: Alas en fuga.
Marchena, como ya se dijo, fue obsesivo con la métrica y con la rima, pero no echó mano ni de construcciones complejas ni de palabras rebuscadas. Los poemas, tal vez, parezcan un poco encorsetados y almidonados, pero son de una claridad transparente. Aunque en la estructura no falta ni sobra una sílaba, los temas y el vocabulario son perfectamente comprensibles para cualquier lector. Alas en fuga, es un libro amigable que se lee fluidamente y sin tropiezos y no obliga a consultar el diccionario. Las emociones, por su parte, son reposadas, serenas, y todo el libro, lleno de dolor y de ausencia, está escrito en un tono moderado y contenido.
Es difícil poner a circular libros de poesía. En muy raras ocasiones hay una segunda edición puesto que, por la general, un buen número de ejemplares del primer tiraje acaba sepultado en polvo lejos de los lectores.  Alas en fuga es uno de esos raros casos en que las ediciones se agotaban a pesar de que venían una detrás de la otra. 
Hugo Montes, autor del prólogo a la sétima edición publicada por la Editorial Costa Rica de Alas en Fuga, que es la que tengo,  señala que, desde el mismo título, la huida es el tema central del libro. Cita, para reafirmarlo, una serie de versos de distintos poemas que, de alguna manera, manifiestan el deseo de fugarse a otro sitio. 
"Huir en una barca o en un sueño"... "hayas de huir de ti mismo"... "por huir de su amor  infortunado"...  "como para escaparme de mí mismo"... "huir de todo lo que sea humano"... "tu silueta  ausente huye luego y se borra de repente"... "la tarde huyó por no manchar su traje",,, "y al verte prisionera de tu vida apacible no ansiaste vivamente poder huir muy lejos"... "vuestros encantos se fugan de las catorce rejas de oro de un soneto"... "se me escapaba el alma entre los dedos"... "fugóse el ave y me dejó su canto". 
Como si se sintiera prisionero en una realidad que lo asfixia, el poeta pretende escapar hacia un lugar remoto, desconocido y, por eso, nuevo y fresco. En cada página de Alas en fuga la mirada está puesta en la lejanía. El mundo poético de Julián Marchena no es el mundo real en que vivía, sino el mundo ideal con que soñaba. No se le puede reclamar que, al escribir, utilizara formas que habían caído en desuso ya que, después de todo, es muy probable que quien desee trasladarse a otro sitio, también prefiera ubicarse en otra época.
Aunque el más conocido es Vuelo supremo, mi poema favorito de Alas en fuga es el Romance de las carretas, quizá el único del libro que es nostálgico en vez de doloroso. Las carretas de bueyes, "ambulancias campesinas/ hormigas de las cosechas/ cándidos lechos nupciales/ y trashumantes viviendas/ se mueven siempre sin prisa,/ -tarde o temprano se llega-/ y sobre el barro o el polvo/ detrás de sí solo dejan/ como las almas afines/ ondulantes paralelas." 
INSC: 0711 

Vuelo Supremo

Quiero vivir la vida aventurera
de los errantes pájaros marino
no tener, para ir a otra rivera,
la prosaica visión de los caminos.

Poder volar cuando la tarde muera
entre fugaces lampos ambarinos
y oponer a los raudos torbellinos
el ala fuerte y la mirada fiera.

Huir de todo lo que sea humano;
embriagarme de azul... Ser soberano
de dos inmensidades: mar y cielo,

y cuando sienta el corazón cansado
morir sobre un peñón abandonado
con las alas abiertas para el vuelo.

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