viernes, 23 de junio de 2017

Dr. José María Montealegre, Presidente de Costa Rica.

Dr. José María Montealegre. Carlos
Meléndez Chaverri. Academia de Geografía
e Historia. Costa Rica. 1968.
En la historia, como en la literatura, unos personajes adquieren el papel de héroes y otros el de villanos. Los héroes históricos son constamente recordados, mientras que los villanos acaban sumidos en la oscuridad. Don Juan Rafael Mora Porras, declarado oficialmente Héroe Nacional de Costa Rica, ha sido objeto de numerosos estudios, mientras que a la figura, vida y gobierno de su sucesor, José María Montealegre Fernández, no se le ha prestado mayor atención. Lo poco que dicen los libros de historia sobre él es que, pese a ser cuñado de don Juanito Mora, lo derrocó y aprobó su fusilamiento y, años después, abandonó el país para no regresar nunca más.  Algunos autores ni siquiera lo mencionan directamente, sino que prefieren referirse a "los Montealegre", incluyendo en el paquete a don José María junto con sus hermanos Mariano y Francisco.
Don Carlos Meléndez Chaverri cuenta que su pasión por la historia de Costa Rica nació desde que era niño por el deseo de saber más sobre don Juan Rafael Mora y la guerra contra los filibusteros de la que tanto le hablaban en la escuela pero, conforme fue adentrándose en el tema, le intrigó el hecho de que la figura de José María Montealegre apenas pasara como una sombra difusa sobre la que no se tenían mayores datos. Decidió entonces concentrar su atención en el malo de la película y, en 1951, presentó, como tesis de grado en la Universidad de Costa Rica, una biografía del Dr. Montealegre que, tras ser corregida y aumentada, fue publicada por la Academia de Historia y Geografía en 1968.
El libro, inevitablemente, en determinado momento acaba refiriéndose más al derrocamiento de Mora que a la gestión de Montealegre, pero su lectura permite conocer mejor a este personaje casi olvidado de nuestra historia.
José María Montealegre Fernández nació en San José, 19 de marzo de 1815, hijo de Mariano Montealegre Bustamante y Gerónima Fernández Chacón. Su madre, fundadora de un hospicio de huérfanos, era hermana de Manuel Fernández Chacón, el padre de Próspero Fernández Oreamuno. Su abuelo paterno, Mariano Ignacio Montealegre, había nacido en Granada, España, y emigró a Guatemala con apenas veintidós años de edad. Mariano Ignacio tuvo tres hijos varones con tres madres distintas. Con Isidora Rueda, tuvo a Juan Montealegre Rueda, de quien descienden los Montealegre de Guatemala. Con Josefa Bustamante, tuvo a Mariano Montealegre Bustamante, de quien descienden los Montealegre de Costa Rica y con Manuela Casimira Romero Sáenz tuvo a Mariano Montealegre Romero, quien se trasladó a vivir a Chinandega y de quien descienden los Montealegre de Nicaragua. 
A Mariano Ignacio le fue bien. Tenía un puesto de auditor de la factoría de tabacos, se dedicó a diversos cultivos y durante sus desplazamientos por Guatemala, Costa Rica y Nicaragua, logró amasar una considerable fortuna.
Su hijo, Mariano Montealegre Bustamante fue uno de los más entusiastas pioneros del cultivo del café en Costa Rica. Cada año sembraba más manzanas de terreno e invertía fuertes sumas en bodegas y maquinaria para empacar el grano en sacos. Sus vecinos, equivocadamente, creían que su obsesión por el café acabaría arruinándolo, pero ocurrió todo lo contrario. Don Mariano y doña Gerónima tuvieron nueve hijos y, como podían permitírselo, decidieron enviar a sus dos hijos mayores a estudiar a Europa.
Al momento de partir, José María tenía doce años y Mariano, apenas diez. Los niños fueron confiados a John Mair Gerard y Richard Trevirhick, con quienes partieron a caballo desde San José hasta Sarapiquí, para luego navegar por el río San Juan hasta San Juan del Norte y, de allí, a Cartagena, Colombia, luego a New York y finalmente a la Gran Bretaña. Mariano estudió ingeniería en Londres, mientras que José María cursó sus estudios de medicina en Marischal College de la Universidad de Aberdeen, Escocia. Su título de cirujano le fue otorgado por el Colegio Real de Cirujanos de Edimburgo el 22 de febrero de 1837. Erróneamente, el libro afirma que se graduó como médico en la Universidad de Edimburgo, Escocia. Los hermanos Montealegre fueron los primeros costarricenses en graduarse en universidades europeas. Antes de ellos, los pocos costarricenses que habían realizado estudios superiores los habían llevado a cabo en León, Nicaragua o Guatemala.
Dr. José María Montealegre Fernández.
1815-1877
Mariano retornó antes a Costa Rica porque su carrera era más corta, pero José María debió permanecer mucho más tiempo en el viejo mundo para perfeccionar la práctica de cirugía. Un dato curioso es que, por la larga ausencia, José María, a su regreso, casi no podía hablar en español. Se cuenta que llegó a San José a caballo, de noche y que, al abrazar a su madre, ella no sabía quién era ese atrevido inglés que la cubría de besos.
De vuelta en la patria, el Dr. Montealegre se dedicó al ejercicio de su profesión y a atender sus fincas cafetaleras, tanto las que le correspondían como parte del patrimonio familiar, como las que fue estableciendo él mismo. Contrajo matrimonio con Ana María Mora Porras, la hermana de don Juanito, y fue padre de diez hijos.
Su esposa murió en 1854 y el Dr. Montealegre contrató como a la inglesa Sophie Joy para que cuidara y educara a sus hijos. No mucho después, don José María contrajo matrimonio con Miss Joy, con quien procreó tres hijos, un varón y dos niñas.
La labor médica del Dr. Montealegre fue realmente valiosa. Importó medicamentos de Europa, enseñó a sus aprendices a preparar recetas y, en 1848, fue el primer cirujano en Costa Rica en aplicar analgésicos en una operación, apenas dos años después de que el procedimiento hubiera sido realizado por primera vez en Massachusets. En 1852 estuvo al frente de la lucha contra la epidemia de viruela.
Aunque su padre (autor de la obra Formas de Gobierno a partir de la Independencia), era una influyente figura en el Estado y su cuñado era Presidente de la República, el Dr. Montealegre, eternamente ocupado con su familia, sus pacientes y sus cafetales, se mantuvo alejado de la política. Ni siquiera se involucró en la movilización de la guerra contra los filibusteros, pese a que sus hermanos, Mariano y Francisco, formaron parte del Estado Mayor de don Juanito. 
Cuando don Juanito había partido a la guerra, hubo en la capital un intento por derrocarlo, lo que muestra que ya existía desde entonces un sector de opositores decidido a tomar acciones en su contra. Una vez finalizada la guerra, los enemigos de don Juanito se multiplicaron. Unos le cuestionaban su asociación con Crisanto Medina para fundar un banco, otros los favoritismos al escoger proveedores de caña de azúcar para la Fábrica Nacional de Licores, así como ciertos manejos poco claros con escrituras. Don Juanito había perdido apoyo, no solamente entre los ricos propietarios, sino también entre el pueblo, que le reclamaba su intención de gravar con impuestos las pequeñas propiedades de campesinos que no estuvieran registradas. La expulsión del obispo Anselmo Llorente y La Fuente, lo enemistó con el clero y hasta entró en querellas con su socio Vicente Aguilar Cubero. Numerosas personas, entre ellas don Julián Volio Llorente y don Francisco María Yglesias, habían manifestado su preocupación de que don Juanito Mora continuara reeligiéndose indefinidamente y hasta un buen número de sus antiguos partidarios, como Manuel José Carazo, consideraban oportuno que abandonara el poder.
El golpe de Estado tuvo lugar el 14 e agosto de 1859 y su brazo armado fue el general Lorenzo Salazar Alvarado. Ese mismo día, los vecinos de San José, con el Dr. José María Castro Madriz a la cabeza, firmaron un acta desconociendo el gobierno de Mora.
¿Hasta dónde el Dr. Montealegre participó, o al menos estuvo al tanto, de las maniobras para derrocar a don Juanito? El asunto no está del todo claro. Su firma no aparece en ninguno de los documentos de repudio a Mora, pero fue el llamado a sustituirlo. Su hermano Mariano no se encontraba en Costa Rica en el momento del golpe y su otro hermano, Francisco, tampoco firmó.
Las palabras con las que el Dr. Montealegre acepta la presidencia parecieran indicar que la designación lo tomó por sorpresa. Declara estar dispuesto a "sacrificar su vida privada", para aceptar el "llamado" a ejercer el poder "temporalmente"
Una de sus primeros actos como presidente, fue comunicarse con don Juanito Mora, que se encontraba prisionero en el Palacio Nacional, a quien le informó que un grupo de simpatizantes moristas estaban reunidos en la Hacienda San Rafael de Ojo de Agua con la intención de alzarse en armas para revertir los hechos. El Dr. Montealegre le recomendó a don Juanito que se comunicara con ellos y les ordenara no actuar ya que, de hacerlo, su vida correría peligro. Leandro Cantillano, uno de los moristas alzados, recibió el recado de don Juanito en que les ordenaba dispersarse porque: "...dice el Dr. Montealegre que a la menor tentativa me asesinarían."
Pocos días después, con una escolta de cien hombres, don Juanito Mora partiría hacia Puntarenas para abandonar el país. Los documentos de la época están llenos de fuertes acusaciones. La proclama de Lorenzo Salazar exaltó los ánimos de los simpatizantes del depuesto presidente. Don Juanito, desde el exilio, dejó escritas numerosas declaraciones con términos violentos. Sin embargo, llama la atención que don Juanito, quien no se medía al tomar la pluma, nunca utilizó palabras duras contra el Dr. Montealegre. Ni siquiera lo menciona. Al enumerar la lista de quienes lo traicionaron, cita a Lorenzo Salazar, Vicente Aguilar, Julián Volio Llorente y Francisco María Yglesias.
Desde el primer momento, el Dr. Montealegre se preocupó por garantizar la vida y las haciendas de los miembros del bando derrocado. Cuando don Juanito expulsó del país al Dr. José María Castro Madriz, sus haciendas fueron objeto de embargos y litigios, pero las propiedades y los intereses financieros y comerciales de Mora no fueron molestados durante el gobierno de Montealegre.
La intención de Montealegre, era dotar a Costa Rica de legislación e instituciones liberales que garantizaran la estabilidad futura. Consideraba fundamentales los pesos y contrapesos de las autoridades democráticas para evitar la concentración de poder y, por ello, insistió en que la nueva Constitución estableciera un periodo presidencial de tres años sin posibilidad de reelección. Introdujo además importantes reformas para controlar la administración de recursos públicos. Fiel a su propósito, gobernó con total apego a la ley y manejó el tesoro público con austeridad y cuentas claras.
Serio. callado, frío en apariencia, el Dr. Montealegre era un hombre de amplia cultura y aguda inteligencia. Respetable y respetado, logró salir de la presidencia con la frente en alto y las manos limpias.
Aunque durante su gobierno hubo numerosos intentos armados por derrocarlo, el Dr. Montealegre trató de pasar la página. Confiaba que, estableciendo un régimen de derecho, las conspiraciones de cuartel quedarían en el pasado.
El Dr. Montealegre no tuvo participación directa en el fusilamiento de don Juan Rafael Mora Porras. Su hermano Francisco sí se encontraba en Puntarenas y formó parte del proceso. 
Terminado su período, don José María Montealegre fue sucedido por el Dr. Jesús Jiménez Zamora, quien continuó el esfuerzo por fortalecer las instituciones civiles frente a las injerencias militares. Aunque don Jesús logró deshacerse de los viejos militares, Máximo Blanco y Lorenzo Salazar, acabó siendo derrocado por don Tomás Guardia
Durante los primeros años de su larga dictadura, Guardia miró con recelo a los hermanos Montealegre, quienes optaron por irse del país. En 1872, José María, Mariano y Francisco partieron rumbo a los Estados Unidos. Mariano luego se trasladaría a Inglaterra, donde moriría en el año 1900.
El Dr. José María Montealegre se estableció en San José, California, con su segunda esposa Sophie Joy y los hijos que tuvo con ella. Nunca regresó a Costa Rica.  Murió el 26 de setiembre de 1877,
Manuel Argüello Mora, sobrino de don Juanito, declaró que: "No se puede negar... que el gobierno de Montealegre fue progresista, culto, correcto."
Don Cleto González Víquez, por su parte, escribió: "Montealegre no fue un astro, sino un meteoro. Cuando la muerte lo condujo a otra esfera, se había olvidado de Costa Rica y Costa Rica se había olvidado de él. Olvido manifiestamente injusto, el nuestro."
INSC: 2693

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