sábado, 25 de marzo de 2017

Don Juan Trejos Quirós.

Don Juan Trejos. Síntesis biográfica y
esbozo para una antología de sus obras.
Trejos Hns. Costa Rica, 1984.
Aunque no tuvo oportunidad de cursar estudios formales, don Juan Trejos Quirós (1884-1970) fue un brillante ensayista que publicó valiosas obras sobre geografía, economía, psicología y literatura. Miembro de la Academia Costarricense de la Lengua desde 1953, fue además el Secretario Perpetuo de dicha corporación.  Empresario y comerciante, dedicó también tiempo y esfuerzo a obras de beneficencia. Fue miembro de la Junta de Protección Social de San José, desde donde propició mejoras en el Hospital San Juan de Dios y el Asilo Chapuí. Se mantuvo alejado de la política pero, a instancias de Otilio Ulate, fue electo diputado a la Asamblea Nacional Constituyente de 1949, en la que tuvo una participación destacada junto a otras figuras de la época, como don Arturo Volio Jiménez, don Luis Dobles Segreda y don Manuel Francisco Jiménez Ortiz. Estos señores, liberales de la vieja guardia, le ganaron la partida a la fracción Social Demócrata, liderada por Rodrigo Facio, cuyo proyecto de Constitución fue puesto a un lado para utilizar, en su lugar, el texto de la Constitución vigente desde 1871.
Don Juan Trejos Quirós nació el 13 de enero de 1884, hijo de don José Joaquín Trejos Fernández, abogado graduado de la Universidad de Santo Tomás, y doña Aurelia Quirós Aguilar, hija del General Pedro Quirós. Cursó sus estudios en el Colegio Seminario, dirigido por los sacerdotes paulinos alemanes y obtuvo su bachillerato en el Liceo de Costa Rica en 1903. Como la salud de sus padres estaba muy quebrantada, no pudo seguir estudiando y debió ponerse a trabajar inmediatamente después de la graduación. Su madre murió en 1904 y su padre en 1910. Poco después de la muerte de su padre, juntó sus ahorros y se fue a Limón, donde abrió un pequeño establecimiento comercial. Tal parece que le fue bien en la costa Caribe, puesto que en 1912 regresó a San José y le compró a Miguel Obregón una modesta librería en la avenida central. Junto con sus hermanos José Joaquín, Miguel, José Francisco y Fernando, fundó la sociedad Trejos Hermanos, con la que logró establecer una imprenta en 1916.
Doña Emilia Fernández Aguilar.(1895-
1978), Esposa de don Juan Trejos Quirós.
El 15 de setiembre de 1912, don Juan contrajo matrimonio con doña Emilia Fernández Aguilar. La pareja tendría seis hijos, el tercero de los cuales, José Joaquín Trejos Fernández, nacido en 1916, llegaría ser Presidente de Costa Rica de 1966 a 1970. Una curiosidad simpática es que el padre y el hijo de don Juan tenían exactamente el mismo nombre.
El primer libro de don Juan Trejos Quirós fue Geografía Ilustrada de Costa Rica, publicado en 1916 por la imprenta Trejos Hermanos. De manera totalmente autodidacta, don Juan se interesó por la Filosofía, la Economía, la Psicología y la Literatura. Otros libros suyos son Elementos de Psicología (1946), Los Principios de Economía Política (con prólogo de Tomás Soley Güell, 1951), Temas de nuestro tiempo, (selección de artículos publicados en diarios y revistas, 1954), un silabario y dos compilaciones de lecturas para niños. Sus dos últimos libros, Cuestiones de Psicología racional (1958) y La doctrina del eterno retorno y los avances de la ciencia (1954), fueron publicados en Madrid por Ediciones Iberoamericanas.
Poco antes de cumplir los ochenta años, don Juan escribió su autobiografía titulada Años de ilusiones y amarguras, pero no la publicó. Solamente sus familiares más allegados tienen una copia y la conservan como un documento privado.
Como editor, a don Juan le correspondió estar al cuidado de la publicación de las actas de la Asamblea Nacional Constituyente de la que él mismo formó parte.
Don Juan Trejos Quirós murió el 10 de agosto de 1970, tres meses después de que su hijo, José Joaquín Trejos Fernández, terminara su periodo presidencial. Don Juan, que nunca se involucró en política, tuvo un hijo presidente. Don Juan, que no tuvo oportunidad de cursar estudios formales y cuyo único paso por las aulas universitarias fue el haber asistido, como oyente, a cursos de la recién fundada Universidad de Costa Rica, tuvo un yerno y un nieto que fueron rectores de esa casa de estudios. Don Fabio Baudrit Moreno, casado con Aurelia Trejos Fernández, fue rector de la Universidad de Costa Rica en 1961 y el Dr. Gabriel Macaya Trejos, nieto de don Juan, fue rector de 1996 a 2004. El sillón E, de la Academia Costarricense de la Lengua, que ocupó don Juan de 1954 a 1970, lo ocupa, desde el 2002, su nieta Emilia Macaya Trejos.
En 1984, al cumplirse el centenario del nacimiento de don Juan, sus familiares publicaron un librito con un esbozo de su biografía y una breve antología de sus escritos. Digo librito, en diminutivo, porque se trata de un tomo pequeño, de apenas noventa páginas, en edición de bolsillo. Tuve la suerte de adquirirlo en su momento ya que ahora no se consigue en ninguna parte, como tampoco se consigue ninguna de sus otras obras. He andado tras ellas durante años, sin éxito.
Cuatro generaciones. Don Juan Trejos Quirós
con su hijo José Joaquín Trejos Fernández, su
nieto Diego Trejos Fonseca y su bisnieto
Carlos Trejos Cadaval.
En el librito del centenario, que es el único que tengo sobre don Juan Trejos Quirós, hay dos escritos verdaderamente valiosos. El artículo de 1943, en que se refiere a la crisis del liberalismo, además de profundo y analítico, resultó profético. La intervención estatal no soluciona los problemas que puede ocasionar un exceso de libertades y, a la larga, la negación de la libertad acaba generando el restablecimiento del liberalismo. El texto Razones de un constituyente, de febrero de 1949, explica, con asombrosa claridad y solidez, el principio de que quienes hacen las leyes no pueden nunca darle la espalda a los derechos, intereses y deseos de la sociedad que representan. 
Mi buen amigo don Roberto Trejos Escalante, sobrino de don Juan, me decía que su tío era un intelectual serio, activo y que no dejaba nada para después. En una ocasión, por el simple hecho de hacerle una consulta, acabó introduciendo una palabra en el diccionario de la Real Academia. Don Roberto, criador de perros y de caballos, una vez le hizo ver a don Juan que, en español, no había una palabra para pedigree.  "¿Qué es un pedigree?" Le preguntó don Juan. A lo que don Roberto contestó: "La genealogía de un animal y el documento en que consta". "Yo me encargo", dijo don Juan terminando la charla. Don Juan murió en 1970 y la edición del Diccionario de la Real Academia Española de ese año no incluyó la palabra pero, en la edición siguiente, de 1984, apareció: "Pedigrí: (Del inglés pedigree) m. Genealogía de un animal. 2. Documento en que consta."
INSC: 0377

domingo, 12 de marzo de 2017

Simón Bolívar y los alemanes.

Simón Bolívar y los alemanes. Günter
Khale. Inter Nationens. Alemania, 1990
Es bastante conocido el hecho, ciertamente irónico, de que durante la guerra de independencia de América del Sur  las tropas que defendían la autoridad de la Corona española estaban compuestas en su mayor parte por indígenas, mientras que los soldados que luchaban por la independencia eran criollos, es decir, hijos de españoles. Sin embargo, no se le ha prestado gran atención al hecho de entre los oficiales del ejército de Simón Bolívar hubo militares europeos profesionales. Primero, ingleses e irlandeses y, en una segunda etapa, alemanes.
En 1990, con motivo del aniversario número ciento sesenta de la muerte del Libertador, Günter Kahle publicó un breve ensayo histórico sobre esta poco conocida faceta de la historia latinoamericana. Según pudo constatar en su investigación, los periódicos alemanes prestaban gran atención a lo que sucedía al otro lado del mundo. Las extensas crónicas estaban escritas casi como una novela de aventuras por entregas. La presencia de Francisco Miranda en Alemania, en 1788, así como los posteriores viajes del Barón Alexander von Humboltd, llegaron a ser temas de general interés.
Fue precisamente en Venezuela donde Humboltd inició la travesía de cinco años en la que recorrió los países de Suramérica, México, los Estados Unidos y las Antillas. Entre los anfitriones de Humboltd en Caracas, hubo familiares de Bolívar, pero es poco probable que Bolívar y Humboltd se hallan encontrado en ese tiempo y, si se vieron, difícilmente podrían recordarlo.  Bolívar, nacido en 1783, era apenas un niño pequeño cuando Humboltd visitó su ciudad natal. Entre los regalos que Humboltd dejó en Venezuela, estaban partituras de Mozart (las primeras que llegaban a América) y Bolívar, ya más crecido, se deleitó con la ejecución de esa música mucho antes de su primer viaje a Europa.
Alexaner von Humboltd solamente se
encontró con Bolívar en París en 1804, pero
mantuvo con él una amplia correspondencia.
El encuentro entre ambos personajes tuvo lugar en París, en 1804. Se dice que Bolívar le preguntó a Humboltd si creía que los países latinoamericanos estaban maduros para independizarse y gobernarse a sí mismos. Humboltd le respondió: "Creo que sí, pero no veo quién pueda lograrlo". No se sabe si ese diálogo forma parte de la historia o de la leyenda, pero lo cierto es que Bolívar y Humboltd tuvieron oportunidad de conversar en varias ocasiones, siempre en París y siempre en 1804 y, aunque nunca más volvieron a verse, se escribían extensamente y con frecuencia. En la última carta que Humboltd le escribió a Bolívar le manifestó: "Una voz interior me dice que nos volveremos a ver en esta vida... pero en ese continente que debe su libertad a la noble moderación de su alma y donde espero terminar mis días."
Los vaticinios del sabio alemán no se cumplieron. Ni volvió a ver a Bolívar, que murió en Santa Marta en 1830, ni volvió a visitar el continente americano. Aunque Humboltd era catorce años mayor que Bolívar, lo sobrevivió casi tres décadas. El irlandés Daniel O'Leary, ayudante, amigo y uno de los primeros biógrafos de Bolívar, visitó a Humboltd ya anciano para recoger por escrito los recuerdos que tenía de su amigo por correspondencia.
Noticia de la muerte de
Simón Bolívar publicada
en Alemania.
Pero volvamos a los oficiales alemanes. Para 1815, Bolívar había sufrido serios reveses y su causa parecía perdida. Necesitaba con urgencia armas, municiones, dinero y hombres. Trató de obtener apoyo en Inglaterra (de donde eran sus oficiales English, Gilmore, Hippisley, Skene y Wilson), pero una orden real había prohibido a los súbditos británicos tomar parte en la guerra de las colonias españolas. Pese a la prohibición, estos oficiales, junto con Luis Seferino López Méndez, organizaron en Londres una campaña de reclutamiento dirigida principalmente a alemanes. Bolívar tenía que reorganizar su ejército, sabía que esa tarea podría llevar años y no tenía tiempo que perder. Mandó a buscar oficiales y veteranos con experiencia en las guerras napoleónicas y, para atraerlos, hizo una oferta muy atractiva. El sueldo sería mayor al del ejército británico, los oficiales serían recibidos con un grado superior al que ya tuvieran, los gastos de viaje serían pagados al llegar y, después de cinco años, a los que regresaran a Europa se les pagaría quinientos táleros mientras que a los que decidieran quedarse se les entregarían cincuenta acres de tierra.
Como es fácil de suponer, semejantes promesas atrajeron, además de soldados y oficiales profesionales y expertos, a una gran cantidad de aventureros que vieron la oportunidad de hacerse ricos fácil y rápidamente. El libro recoge tristes episodios de vagabundos que no hablaban una palabra de español emborrachándose un día tras otro y lamentando la hora en que decidieron cruzar el Atlántico.
Coronel Johan von Uslar. (1779-1866)
Sin embargo, a pesar de que fueron muchos los legionarios que tiraron la toalla apenas llegaron, Bolívar logró reclutar buenos hombres y, especialemente, valiosos oficiales como Friedrich von Clauditz (a quien Bolívar nombró general casi en el momento que bajó del barco), Johan von Uslar, el Barón Elben y Otto Phillip Braun, quienes, además de su conocimiento y experiencia, traían el equipo bélico que habían utilizado contra Napoleón.
Al coronel Johan Von Uslar, nacido en Hanover en 1779 y quien obtuvo su formación militar en Inglaterra no le fue muy bien al principio. Fue apresado por el ejército español y condenado a muerte, pero dado que era un oficial de renombre, la sentencia no fue ejecutada y, en su lugar, fue obligado a realizar trabajos forzados con la esperanza de que se cambiara de bando. En cuanto pudo escapar, se unió de nuevo al ejército libertador, en el que jugó un papel decisivo en numerosas batallas. Tras la independencia, Von Uslar fue nombrado gobernador de Valencia, donde murió en 1866.
Poco conocido e investigado, en su momento Johan von Uslar recibió grandes elogios. Charles Stuard Cochcrane lo llamó "uno de los heroes mas valientes de la revolución" y el coronel Hippisley "el oficial más diligente de todo el ejército venezolano". El historiador americano Hasbrouck, llegó a establecer un paralelismo entre Johan von Uslar y Friederich Wilhelm von Steuben, que fue el oficial que logró formar y capacitar a las indisciplinadas e inexpertas tropas de George Washington.  Johan von Uslar, como es fácil de adivinar por su apellido, es ancestro del escritor venezolano Arturo Uslar Pietri.
La figura de Otto Phillip Braun es más conocida. especialmente por su suerte extraordinaria. En la batalla final de Ayacucho salió ileso pese a que los disparos del enemigo le mataron cinco caballos en los que iba montado. Su buena fortuna se mantuvo después de la guerra, ya que acabó como hacendado y propietario de minas en Bolivia.
A Bolívar, como se sabe, le fue mejor en la guerra que en la paz. Concretada la independencia, tuvo serios problemas para organizar las autoridades de la gran república que fundó. Pensó valerse de sus colaboradores alemanes en esta nueva gran empresa, pero los recién liberados pobladores hispanoamericanos no se mostraron dispuestos a cambiar la asfixiante burocracia de las autoridades españolas por la severa disciplina prusiana.
INSC: 0728
Simón Bolívar (1783-1830).

lunes, 6 de marzo de 2017

Un libro sobre Daniel Oduber Quirós.

Daniel Oduber: Una vida y cien imágenes.
Alberto Baeza Flores. Editorial Eloy
Morúa Carrillo. Costa Rica. 1976.
La figura y el gobierno de Daniel Oduber Quirós merecen un estudio profundo y reposado. Hombre de gran cultura general que dominaba varios idiomas, además de Licenciado en Derecho por la Universidad de Costa Rica, culminó una Maestría en Artes en la prestigiosa Universidad McGill de Montreal y obtuvo su Doctorado en Filosofía en La Sorbona. En su juventud, fue además un destacado deportista. Mientras estudiaba en el Colegio Seminario formó parte del equipo de basketball de la Gimnástica Española que obtuvo el Campeonato Nacional en 1935. Al levantar el trofeo, el joven Daniel contaba solamente catorce años de edad, puesto que había nacido el 25 de agosto de 1921.
El 27 de setiembre de ese mismo año, fue bautizado en la Iglesia del Carmen por el padre Mariano Zúñiga con los nombres de Porfirio Ricardo José Luis Daniel.
Sus padres, Porfirio Oduber Soto (sobrino del Presidente Bernardo Soto) y Ana María Quirós Quirós, vivían en las cercanías del Parque Morazán y tuvieron tres hijos: Daniel, José Francisco y Dora. José Francisco murió siendo apenas un muchachito, en 1935, el mismo año que su hermano ganó el campeonato de basket.
El joven Daniel perdió a sus padres muy pronto. Doña Ana María en 1943 y don Porfirio en 1944. Debió entonces ponerse a trabajar durante el día y seguir cursos nocturnos de contabilidad en la Escuela de Comercio Manuel Aragón. Pese a las limitaciones de tiempo y dinero, terminó su carrera de Derecho y, por sus propios medios, viajó a Canadá a continuar sus estudios. Allí conoció a la que sería su esposa, doña Marjorie Elliott, pianista graduada del Conservatorio de Toronto, quien también cursaba estudios de Artes en McGill. En repetidas ocasiones ella contó que Daniel Oduber obtuvo la nota perfecta en el examen de lógica de la Universidad, algo que ningún canadiense había logrado. La boda civil de don Daniel y doña Marjorie se celebró en París y la religiosa en la Iglesia de San Isidro de Coronado. Bendijo la unión el padre Benjamín Núñez.
Una faceta poco conocida de Oduber es la de poeta. Varios presidentes de Costa Rica han sido escritores. Don Ricardo Jiménez escribía ensayos; don Cleto González Víquez. investigaciones históricas; don Teodoro Picado recopiló toda la obra escrita por Rubén Darío en Costa Rica. Estos tres presidentes fueron Académicos de la Lengua, don Ricardo y don Cleto de la Academia Costarricense y don Teodoro de la nicaragüense. Don José Figueres escribía ensayos y relatos, el Dr. Abel Pacheco, cuentos y el Dr. Oscar Arias Sánchez, ensayos. Estos tres presidentes llegaron a ganar el Premio Nacional Aquileo Echeverría, don Pepe y don Oscar en ensayo y don Abel en cuento pero, hasta donde sé, Oduber es el único presidente que ha escrito y publicado poemas. 
Al igual que muchos otros de su generación, la carrera política de Daniel Oduber empezó en el Centro de Estudios para los Problemas Nacionales, fundado y liderado por Rodrigo Facio
Cuando estalló el conflicto armado en 1948, Oduber interrumpió sus estudios en Canadá para integrarse a los rebeldes y, tras el triunfo de don Pepe, fue nombrado Secretario de la Junta Fundadora de la Segunda República. Cuando ocurrió la invasión calderonista de 1955, también regresó al país para participar en el frente. Su jefe, en esa oportunidad, fue don Mario Charpentier quien, un par de décadas más tarde, sería su ministro de Seguridad.
Daniel Oduber estudiante de la escuela
Vitalia Madrigal.
El primer cargo público de Oduber fue como embajador en París, en 1953. Luego fue diputado de 1958 a 1962. En su primer intento de obtener la candidatura presidencial por el Partido Liberación Nacional fue vencido por Francisco J. Orlich, quien lo nombró Ministro de Relaciones exteriores de 1962 a 1966. Perdió las elecciones de 1966 frente al profesor José Joaquín Trejos Fernández. Atribuyó su derrota a una campaña de desprestigio orquestada por varios periodistas a quienes, tras finalizar el proceso electoral, demandó por calumnias ante los Tribunales de Justicia. Ganó el juicio. pero sus relaciones con la prensa, desde entonces, fueron siempre tensas.  Nuevamente diputado en 1970, presidió la Asamblea Legislativa durante tres años. Finalmente, en 1974, llegó a ocupar la Presidencia de la República.
Su gobierno, indiscutiblemente activo, estuvo, en su momento, rodeado de muchas polémicas que, con los años, se han acrecentado. Oduber convirtió al Estado costarricense en un aparato enorme, complejo y caro. Algún día, espero, habrá un equipo de historiadores y economistas que tendrá la paciencia de calcular cuánto le costó al país la experiencia de CODESA. Casi no hay quien defienda hoy el estatismo de la era Oduber, pero el exceso de burocracia, la proliferación de instituciones y la existencia de puestos directivos muy bien remunerados y de dudosa necesidad son secuelas de aquella época que aún no hemos podido quitarnos de encima. 
Por otra parte. a Oduber le tocó gobernar en una época bastante compleja y sería interesante prestar atención a la forma en que manejó tanto los conflictos internos como las relaciones internacionales. Dentro de propio partido, antes, durante y después de su paso por la presidencia, Oduber, por sus ideas, su estilo y su manera particular de hacer las cosas, logró cultivar tanto admiradores incondicionales como enemigos acérrimos. 
Quizá será necesario esperar décadas antes de que aparezca el escritor sereno que logre crear un retrato balanceado de su persona y su gobierno. Hasta ahora, las publicaciones que hay sobre él no pasan de recopilaciones de discursos y semblanzas biográficas escuetas. Existe también un libro, escrito por Alberto Baeza Flores, que es una verdadera rareza. Fue publicado en 1976, durante el gobierno de Oduber y se trata de un panegírico que, en vez de con pluma, parece escrito con brocha.
Baeza, escritor chileno, amigo personal de Oduber y de Luis Alberto Monge (sobre quien también escribió un libro semejante), no se mide a la hora de soltar elogios. El libro de Oduber, como ya dije, fue publicado mientras era presidente y el de Monge, cuando era candidato. Es evidente que ambas obras tienen una intención propagandística pero, incluso teniendo claro que no hay que pedirle peras al olmo, no deja de incomodar la ligereza, la dispersión y el descuido con que están escritas. De la objetividad, mejor ni hablar. Por ejemplo, en el libro menciona que Mario Echandi ganó las elecciones de 1958 debido a que los liberacionistas se habían dividido en dos candidaturas: la oficial de don Francisco J. Orlich y la independiente de don Jorge Rossi. Sin embargo, a la hora de narrar el triunfo de Oduber, no menciona que la oposición estaba dividida en tres candidaturas, la del Dr. Fernanto Trejos Escalante, la de don Rodrigo Carazo y la de Jorge González Martén. Echandi y Oduber comparten la extraña circunstancia de haber ganado la presidencia pese a que fueron muchos más los electores que no votaron por ellos.
La obsesión de Baeza por el zodiaco, ya manifiesta en su ensayo Evolución de la poesía costarricense, está también presente en este libro, en que dedica párrafos enteros a explicar la personalidad de Oduber y de Carlos Andrés Pérez, basándose en el hecho de que el mandatario costarricense era Virgo y el venezolano Escorpión.
Son abundantes, además, las páginas de relleno en que el autor se distrae con cualquier excusa para agregar volumen a un libro que no debió haber sido más que un folleto. No sé si los libros de Baeza sobre Oduber y Monge fueron escritos por iniciativa propia o por encargo. Tampoco tengo idea de cuántos ejemplares se imprimieron ni cómo llegaron a distribuirse. En todo caso, no creo que este tipo de material haya logrado el propósito con que fue hecho. Ya se sabe que en publicidad lo que funciona es un mensaje breve, memorable y repetido miles de veces. Los libros que se escriben con descuido y a toda prisa, acaban siendo leídos de la misma forma. 
Pese a todo lo que se le pueda cuestionar, Daniel Oduber Quirós fue un hombre culto e inteligente. un líder con arrastre, un pensador de ideas profundas, un intelectual muy preparado y un presidente que dejó un impacto profundo en el país. Su figura y gobierno algún día tendrán el estudio profundo y reposado que merecen.
INSC: 1716
Gabinete de Daniel Oduber. Carlos Manuel Castillo y Fernando Guzmán Mata
(Vicepresidentes). Gonzalo Facio (Relaciones Exteriores), Francisco Morales
(Trabajo), Edgar Arroyo (Gobernación), Jorge Sánchez Méndez (Economía).
Porfirio Morera (Hacienda), Fernando Volio (Educación), Carmen Naranjo
(Cultura), Herman Weinstock (Salud), Alvaro Jenkins (Obras Públicas), Hernán
Garrón (Agricultura), Mario Charpentier (Seguridad) y Oscar Arias (Planificación).
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